Remodelar la iluminación

El coste promedio de la iluminación representa cerca del 12% de la factura energética de una vivienda. La mejora del aislamiento de las los edificios, en especial para las nuevas construcciones, ha permitido reducir el consumo de energía dedicada a la calefacción. Esto tuvo como efecto de aumentar la proporción de la electricidad necesaria para la iluminación de la casa. El incremento en el coste de la electricidad y la necesidad de reducir nuestras emisiones de CO2, hacen que la iluminación se convierte en una fuente potencial de ahorro energético. Remodelar la iluminación de manera más eficiente puede ser una manera rápida de reducir la factura de electricidad y ademas las emisiones dañinas para el clima.

Arquitectos y constructores desempeñan un papel importante en la instalación de sistemas de iluminación eficientes que cumplen los requisitos y recomendaciones para la eficiencia energética de los organismos oficiales tales como el IDAE (Instituto para la Diversificación y el Ahorro Energético) en España. Para instalar una iluminación eficaz se debería evaluar tanto la arquitectura del sistema, como las soluciones técnicas y las costumbres de uso de la iluminación. Las recomendaciones básicas para optimizar el rendimiento y el costo:

  • escoger bombillas y luminarias con altos rendimientos
  • instalar una iluminación directa sólo donde es necesario,
  • adoptar un sistema de regulación y control inteligente de la iluminación (medidor de electricidad inteligente, control de apagado, domótica)
  • aprovechar al máximo la luz natural y las superficies reflectantes,
  • educar a los ocupantes para garantizar un uso racional de la iluminación.

Trataremos de combinar de manera óptima la luz natural y la luz artificial con un sistema de control inteligente flexible que pueda proporcionar una iluminación eco-eficiente. La selección de los equipos es crucial, ya que deben cumplir con varios requisitos (rendimiento, eficiencia energética, precios, estética). Se trata de encontrar el equilibrio adecuado entre las exigencias arquitectónicas o estéticas y la necesidad de limitar el número de luminarias y lámparas. El potencial de ahorro es más importante en los nuevos edificios, pero la remodelación de un edificio existente puede ser la oportunidad para rediseñar el cableado eléctrico, abrir nuevas aperturas de luz natural, o instalar un control inteligente (interruptores zonales, detectores de presencia, programadores horarios, medidor inteligente, reposicionamiento de interruptores,…).

Seleccionaremos luminarias y bombillas eficientes, de acuerdo a su nivel de eficiencia energética, su vida útil y su rendimiento de los colores, para instalar las luminarias más adecuadas. Ya no se recomiendan lamparas incandescentes ni halógenos. En comparación, los tubos y bombillas fluorescentes compactas (CFL en inglés) con balastos electrónicos convierten la energía en luz de forma más eficiente y pueden ahorrar de 30 a 60% de los costos, mientras que proporcionan una iluminación de gran calidad, reduciendo también el impacto sobre el medio ambiente. El mercado mundial de la iluminación residencial está evolucionando rápidamente gracias al desarrollo de las lámparas LED. Las LEDs son lámparas resistentes y extremadamente eficientes. Ofrecen una iluminación de calidad equivalente a las bombillas incandescentes y tienen una vida útil hasta 25 veces superior. Suponen un costo todavía alto pero todo indica que a medida que la tecnología LED se ira perfeccionando, conquistara nuevos espacios de iluminación. Al mismo tiempo, la gestión global de la energía en los edificios, de la cual la iluminación inteligente forma parte, se está desarrollando muy rápidamente. Asimismo, la tecnología LED no solo gana terreno por la necesidad de reducir el consumo de electricidad pero también porque permite conectarse con sistemas de control inteligente. Los dispositivos LED tienen la capacidad de comunicarse con otros dispositivos conectados, tal como sensores, foto-detectores, temporizadores y reguladores, que permiten aumentar el confort y la comodidad, al mismo tiempo que suponen un ahorro de energía.

Un negocio con muchas luces

periodicoA continuación, reproducimos un reportaje publicado en El Periodico de Aragón, el 18 de enero pasado por J. Heras Pastor. Este articulo resalta los grandes éxitos cosechados durante el 2014 por el equipo de Airfal. ¡ Muchas gracias a todos, y el Periodico de Aragón !

Un negocio con muchas luces

El estadio de San Mamés de Bilbao, el metro de Marsella o el lujoso hotel Four Season en Bahrein se iluminan con luces aragonesas. Son algunas de las instalaciones y edificios de medio mundo que cuentan con luminarias de alta especificación técnica producidas por Airfal desde Villanueva de Gallego. Esta empresa familiar aragonesa, que vende a más 60 países, ha sabido hacer frente a la crisis a base de esfuerzo, especificación y apuesta por el mercado exterior.

Fundada en el 1985 por Fernando Ariza Longás, Airfal está hoy en manos de sus hijos (Ester, Marta y Fernando), una segunda generación que ha adaptado la empresa a los cambios del mercado. Desde el 2008, la compañía está ubicada en el polígono San Miguel, donde cuenta con 8.000 metros cuadrados y una plantilla de 27 trabajadores, además de generar un buen número de empleos indirectos. Su producción anual ronda las 30.000 unidades, con múltiples referencias para los sectores industrial, comercial y residencial que van desde los 5 a los 1.000 euros.

La crisis no ha pasado desapercibida en este negocio y se ha llevado por delante a muchos de sus competidores en España y Europa debido principalmente a la vinculación de esta actividad con el maltrecho sector de la construcción, pero también por la fuerte competencia de los países asiáticos. Un contexto adverso en el que Airfal no solo ha conseguido sobrevivir, sino que además crece con fuerza.

La receta para conseguirlo no es otra que la diferenciación y el valor añadido de sus productos. Así, Airfal comenzó en el 2007 a especializarse en fabricar luminarias muy técnicas (estancas, herméticas, de atmósfera explosiva, para emergencias), al tiempo que apostó por internacionalizarse. «Hemos cambiado nuestros modelo de negocio y nos hemos decantado por la rama más técnica del sector, lo que nos ha permitido hacer frente al riesgo China», explica Ester Ariza, socia de la compañía y responsable de Márketing.

Responsabilidad social

La personalización del producto es otro de sus distintivos. «Trabajamos mano a mano con ingenieros y arquitectos para hacer un proyecto y desarrollar soluciones lumínicas ad hoc, una flexibilidad que no todas las empresas pueden ofrecer», destaca.

La fabricación de las luminarias se efectúa íntegramente en España con un sistema que aúna efectividad y compromiso social. Y es que, el 70% del montaje de los productos se realiza fuera de la planta, en talleres ocupacionales que favorecen la integración laboral de personas con discapacidad o en riesgo de exclusión. Atades Huesca o la Fundación Rey Ardid son algunas de las entidades con las que colabora Airfal en este cometido.

Los resultados revelan que la estrategia ha funcionado. El 55% de la facturación procede ya del exterior, siendo Francia su principal mercado en el extranjero. Esta vocación exportadora no ha surgido por casualidad, pues estaba presente en el ADN de la empresa desde sus inicios: «Mi padre ya vendía a Bangladesh o Singapur en aquellos años».

En paralelo, la facturación de Airfal ha crecido en torno a un 14% en los dos últimos años, llegando a casi 6 millones de euros en el 2014. Este empuje le ha permitido contratar a cuatro personas en los últimos tiempos. «No nos podemos quejar. Sufrimos la caída del mercado nacional por la crisis pero se cubrió con más exportaciones», subraya Ester Ariza.

Inyección de plásticos

El colofón a esta trayectoria llegó hace dos meses, al conseguir el Premio a la Excelencia Empresarial 2014. Las perspectivas de futuro son también alentadoras. «Estamos metidos en grandes proyectos tanto en el extranjero como en España, con lo que somos optimistas». Este año, prevén elevar sus ventas el 11%. «Queremos seguir haciendo un crecimiento orgánico ordenado y generar más empleo», sostiene Ester.

Por si fuera poco, las propietarias de Airfal se han embarcado en otro proyecto en plena crisis: Tplastic, una empresa de inyección de plásticos en cuyo capital han entrado con un 20%. La firma, que cuenta con 10 trabajadores, promete dar nuevas alegrías.

Por J. HERAS PASTOR 18/01/2015