En el sector de la iluminación para zonas ATEX, la certificación no es un trámite formal, sino una validación técnica crítica que determina si un producto puede instalarse con seguridad en entornos con riesgo de explosión.
Como fabricantes de luminarias ATEX, sabemos que una auditoría no revisa únicamente documentos: analiza diseño, ensayos, trazabilidad y coherencia entre lo certificado y lo que realmente se fabrica. Entender qué se exige en una auditoría ATEX de producto es clave para evitar no conformidades y garantizar que cada luminaria destinada a zonas ATEX cumple exactamente con lo que declara.
¿Qué significa una certificación ATEX en una luminaria y por qué es obligatoria?
Cuando una luminaria se instala en zonas ATEX, no basta con que sea robusta o tenga un buen grado IP. En estos entornos, cualquier detalle importa. Una luminaria ATEX certificada es un equipo diseñado específicamente para trabajar en atmósferas potencialmente explosivas sin convertirse en un foco de ignición.
Para nosotros, como fabricantes, la certificación ATEX no es un simple requisito administrativo, sino una responsabilidad técnica y legal. Es un proceso técnico exigente que demuestra que el producto puede utilizarse que el producto puede utilizarse con seguridad en determinadas zonas ATEX (Zona 1, 2, 21 o 22). La Directiva 2014/34/UE establece claramente que ningún equipo destinado a zonas clasificadas puede comercializarse sin haber superado este proceso.
En otras palabras: si una luminaria no está certificada para zonas ATEX, no debe instalarse en ellas. No es una cuestión comercial. Es una cuestión de seguridad y responsabilidad.
¿Qué significa ATEX y a qué tipo de instalaciones afecta?
ATEX procede del término ATmósferas EXplosivas. Se aplica a cualquier instalación donde pueda formarse una atmósfera explosiva por la presencia de gases, vapores o polvos combustibles.
Las zonas ATEX son habituales en:
- Refinerías y plantas petroquímicas
- Instalaciones de almacenamiento de graneles
- Industrias alimentarias y farmacéuticas
- Zonas de carga de combustibles o disolventes
En todos esos casos, la iluminación debe estar específicamente diseñada para trabajar en zonas ATEX. Una luminaria industrial con IP66 puede ser estanca, pero eso no la convierte automáticamente en una luminaria válida para zonas ATEX si no dispone de certificación conforme a normativa.
¿Qué exige una auditoría ATEX y qué papel juegan las certificaciones?
En el ámbito de producto, la auditoría ATEX forma parte del proceso de certificación realizado por un organismo notificado. No se trata de una revisión superficial: se analiza en profundidad si la luminaria diseñada para zonas ATEX cumple exactamente con lo que declara.
Durante la auditoría se evalúan aspectos críticos como:
- El diseño técnico y el modo de protección (Ex d, Ex e, Ex t…)
- Los ensayos realizados en laboratorio acreditado y en las instalaciones del fabricante, que deben tener todos los dispositivos de medición y ensayo perfectamente calibrados y con trazabilidad ISO 17025.
- El comportamiento térmico y la temperatura máxima de superficie.
- La coherencia entre documentación y producto real.
- El sistema de calidad conforme a EN ISO/IEC 80079-34.
Es importante entender que, en productos destinados a zonas ATEX no solo se certifica el diseño. También se certifica la capacidad del fabricante para reproducir ese diseño de forma constante, siendo el producto fabricado una serie exactamente igual al certificado por el Organismo Notificado.
El marcado ATEX en luminarias: qué significa cada elemento
El marcado ATEX grabado en la luminaria es uno de los puntos más revisados en auditoría. Cada elemento de la etiqueta tiene un significado técnico concreto:
- CE + número del organismo notificado: confirma que el producto ha sido evaluado conforme a directiva.
- Grupo II: equipo destinado a uso en superficie.
- Categoría (2G, 3D, etc.): indica en qué zonas ATEX puede instalarse.
- Modo de protección (Ex d, Ex e, Ex t…): sistema constructivo que evita la ignición.
- Grupo de gases para los que es apta la luminaria: A/B/C…
- Clase de temperatura (T4, T5…): temperatura máxima de superficie permitida.
En zonas ATEX, un error en el marcado puede invalidar la conformidad, aunque el producto esté bien diseñado.
¿Cómo te preparas como fabricante de iluminación para pasar una certificación de producto ATEX?
La preparación comienza mucho antes de que llegue el auditor.
Si una luminaria va destinada a zonas ATEX, el diseño debe plantearse desde el primer momento bajo criterios normativos. Eso implica calcular disipaciones térmicas, validar juntas y cierres, resistencia de materiales y envolventes, seleccionar materiales compatibles con ambientes corrosivos y documentar cada decisión técnica.
En fabricación, la clave está en la trazabilidad. Cada componente crítico debe poder rastrearse. Cada proceso debe estar documentado. Y cualquier modificación debe evaluarse antes de aplicarse en producción.
Una luminaria para zonas ATEX no admite improvisaciones. Cualquier cambio puede obligar a revalidar el producto.
Errores frecuentes en certificaciones de productos de iluminación ATEX
En auditorías de producto para zonas ATEX, los fallos más habituales no suelen estar en el concepto inicial, sino en los detalles:
- Cambios de proveedor sin análisis técnico ni justificación previa
- Diferencias entre plano y producto real
- Marcado ATEX incompleto o incorrecto
- Ensayos antiguos no actualizados
- Declaración de conformidad con errores
- Confundir iluminación industrial estanca con iluminación válida para zonas ATEX
En entornos con zonas ATEX, un pequeño descuido documental puede convertirse en una no conformidad relevante.
Cómo evitar problemas recurrentes con las certificaciones de luminarias ATEX
Para mantener la conformidad en productos destinados a zonas ATEX, es fundamental integrar la normativa en la cultura técnica de la empresa.
Eso implica:
- Diseñar con la directiva ATEX como referencia desde el inicio
- Colaborar con organismos notificados especializados
- Realizar auditorías internas preventivas
- Formar continuamente al equipo técnico
- Revisar sistemáticamente marcado y documentación antes de cada serie
Cuando la gestión de certificación se aborda de forma estructurada, las auditorías dejan de ser una amenaza y pasan a ser una validación del trabajo bien hecho.
Preguntas frecuentes sobre certificaciones de luminarias ATEX
¿Cada cuánto tiempo se renueva una certificación ATEX?
El certificado de tipo de producto no tiene una fecha de caducidad fija si el producto no cambia, pero el sistema de calidad del fabricante debe auditarse periódicamente. La norma EN/ISO 80079-34 establece una auditoría anual.
¿Quién es responsable de cumplir con ATEX: fabricante o explotador?
En lo relativo a la certificación del producto para zonas ATEX, la responsabilidad es del fabricante. El explotador debe instalar equipos adecuados a la zona clasificada. Es responsabilidad de la propiedad, garantizar que el equipo instalado sea conforme a los requisitos de peligrosidad de la zona.
¿Qué pasa si no supero una auditoría ATEX?
Se emiten no conformidades que deben corregirse. En casos graves, puede suspenderse la certificación del producto y su fabricación hasta su resolución. En este caso, el Organismo Notificado procederá a emitir una alerta europea de suspensión de validez de la certificación del producto.
¿Las certificaciones de productos de iluminación ATEX caducan?
No caducan automáticamente, pero pueden quedar invalidadas si cambia el diseño, el proceso productivo o la normativa aplicable. Por lo tanto, el fabricante debe revisar cada año la conformidad de sus certificados de producto con la última versión de la normativa.
CARLOS JIMÉNEZ – Ingeniería ATEX











