Cuando hablamos de seguridad y eficiencia en zonas ATEX, solemos pensar en gases, explosiones o materiales. Pero hay un factor silencioso, muchas veces ignorado, que también puede comprometer la operación: la contaminación lumínica.
Este fenómeno no solo afecta al cielo nocturno o a la biodiversidad. En entornos industriales, una iluminación mal diseñada puede generar errores operativos, riesgos para las personas y fallos técnicos, especialmente en atmósferas explosivas.
En este artículo explicamos qué es la contaminación lumínica, cómo impacta en entornos ATEX y qué puedes hacer para reducirla.
¿QUÉ ES LA CONTAMINACIÓN LUMÍNICA? 💡
La contaminación lumínica es la alteración de la oscuridad natural provocada por una iluminación artificial excesiva, mal orientada o innecesaria. Se manifiesta como:
- Luz intrusa: iluminación que invade zonas no deseadas
- Resplandor o deslumbramiento: reduce la visibilidad y la percepción de contraste
- Sobre iluminación: cuando se aplica más luz de la necesaria
- Iluminación directa al cielo (skyglow): genera el conocido “halo” luminoso
En plantas industriales, sobre todo en exteriores, una distribución deficiente de las fuentes de luz y su orientación puede afectar tanto al entorno como a las operaciones técnicas.
⚠️ ¿CÓMO AFECTA A UNA INSTALACIÓN ATEX?
Aunque a menudo se pasa por alto, la contaminación lumínica puede tener consecuencias reales en entornos industriales clasificados con riesgo de explosión, tanto desde el punto de vista operativo como humano y ambiental.
- Compromete la seguridad operativa
Una mala orientación de los puntos de luz puede provocar sombras duras o deslumbramientos, dificultando la lectura de señales o la visibilidad de equipos. En zonas ATEX, donde todo debe hacerse con precisión, esto incrementa el riesgo de errores humanos, y por tanto de accidentes.
- Afecta a la salud del personal
Una exposición prolongada a luz artificial intensa o mal calibrada, especialmente en entornos nocturnos, puede alterar el ritmo circadiano, aumentar la fatiga y reducir la concentración. Esto repercute directamente en el rendimiento y la seguridad de los trabajadores.
- Interfiere con sistemas y sensores
Luz mal gestionada puede afectar a sensores ópticos, cámaras o sistemas de visión artificial, generando errores de lectura o fallos en la monitorización.
- Dificulta la percepción de zonas clasificadas
Una mala iluminación puede confundir los límites visuales entre zonas ATEX y no ATEX, afectando a los procedimientos de mantenimiento y PRL.
- Impacta al medio ambiente
El exceso de luz o incluso otros parámetros como su temperatura de color afecta a la fauna nocturna, altera ecosistemas y puede contravenir políticas medioambientales corporativas o regionales. En instalaciones con compromiso ESG o cercanas a zonas protegidas -bien por motivos medioambientales o bien por protección del cielo nocturno-, este factor puede pesar en auditorías HQSE.
- Supone un despilfarro energético
La sobre iluminación sin control aumenta el consumo eléctrico innecesariamente y limita el acceso a incentivos como los Certificados de Ahorro Energético (CAEs).
Y LA NORMATIVA… ¿QUÉ DICE AL RESPECTO? 📜
Aunque no existe aún una normativa específica sobre contaminación lumínica en ATEX, sí hay referencias relevantes que deben tenerse en cuenta:
- UNE-EN 12464-2: define niveles lumínicos por actividad, uniformidad mínima y distribución de iluminación en lugares de trabajo exteriores.
- Guía IDAE: establece criterios sobre orientación, eficiencia y control de luz intrusa.
- Normativas regionales (como en Cataluña o Navarra): imponen límites de emisión al cielo, teniendo en cuenta la emisión al hemisferio superior de una luminaria en combinación con su posición una vez instalada.
En el marco ATEX, aunque no se menciona expresamente la contaminación lumínica, sí se exige:
- Evitar condiciones que generen riesgos indirectos
- Facilitar entornos seguros y bien controlados
- Usar equipos certificados y adecuados al tipo de zona
Por tanto, una mala iluminación que induzca a errores o afecte a la percepción entra en el ámbito de la prevención de riesgos.
🔍 ¿CÓMO REDUCIR LA CONTAMINACIÓN LUMÍNICA EN ENTORNOS INDUSTRIALES ATEX?
Reducir la contaminación lumínica no solo es viable, sino que es un indicador de calidad técnica, eficiencia energética y compromiso ambiental.
- Escoge luminarias con difusores adecuados
Evita luminarias que emitan sin control. Asegúrate de que la luz se dirige solo donde se necesita, sin fugas al entorno ni al cielo.
- Adapta la intensidad al uso real
Evita la sobre iluminación en zonas de paso o almacenamiento. Dimensiona la iluminación según el nivel de riesgo y la actividad real.
- Aplica sensores y control horario
Integra detectores de presencia o sistemas de regulación horaria para ajustar el flujo según necesidad, evitando consumo e impacto energético innecesario.
- Controla la luz intrusa hacia el exterior
Especialmente en instalaciones cercanas a carreteras, zonas residenciales o espacios naturales o de protección del cielo nocturno. Evitar la luz residual también mejora la imagen ambiental de la empresa.
- Revisa el diseño lumínico como parte de la estrategia ATEX
No se trata solo de cumplir el reglamento. Una iluminación bien pensada reduce riesgos, mejora la operatividad y apoya los objetivos de sostenibilidad.
Y es que incorporar el control de la contaminación lumínica en las decisiones técnicas mejora la seguridad operativa, reduce consumos, protege la salud del personal y fortalece el compromiso medioambiental.
CARLOS JIMÉNEZ – Ingeniería ATEX