No todas las zonas de una planta industrial tienen el mismo nivel de riesgo. Algunas están sometidas a condiciones extremas donde una simple chispa podría desencadenar un desastre. Es aquí donde entran en juego las zonas ATEX, una clasificación imprescindible para quienes trabajan en entornos con gases, vapores o polvos combustibles.

Elegir la luminaria adecuada no es solo una cuestión de normativa, sino de seguridad operativa, durabilidad y eficiencia. En este artículo te explicamos las diferencias prácticas entre las zonas ATEX más comunes (1, 2, 21 y 22), con una breve referencia a las zonas 0 y 20, y te ayudamos a identificar qué tipo de iluminación industrial o luminaria ATEX necesitas en cada caso.

¿Qué son las zonas ATEX y por qué importan?

La normativa europea ATEX (2014/34/UE) clasifica los espacios industriales donde puede producirse una atmósfera explosiva. Se dividen según el tipo de sustancia inflamable (gas o polvo) y la frecuencia de aparición del riesgo:

  • Zonas 0, 1 y 2: riesgo por gases o vapores
  • Zonas 20, 21 y 22: riesgo por polvo combustible

Cuanto menor es el número, mayor es la frecuencia del riesgo y más exigente debe ser la protección. En cada caso, se requiere una luminaria ATEX certificada y adecuada a las condiciones del entorno.

Zona de gas: zona 0, 1 y 2

Zona 0: Riesgo de presencia de atmósfera explosiva permanente. Es el caso de interiores de reactores, tuberías o tanques. Solo se permiten luminarias de seguridad intrínseca (Ex ia) o encapsuladas, extremadamente especializadas.

Zona 1: Riesgo de presencia de atmósfera explosiva frecuente en condiciones normales de operación. Común en refinerías, estaciones de servicio, áreas de bombeo o zonas de proceso. Se utilizan focos ATEX LED, proyectores antideflagrantes, lámparas envolventes IP66 y sistemas con protección Ex d o Ex e.

Zona 2: Riesgo de presencia de atmósfera explosiva poco frecuente, por causas anómalas o de fallo de instalación. Presente en salas técnicas, logística o mantenimiento. Se instalan luminarias tubulares ATEX, proyectores lineales o luces LED para talleres, siempre certificadas para atmósferas explosivas.

Zonas de polvo: zona 20, 21 y 22

Zona 20: Riesgo permanente por polvo en el aire. Frecuente en silos, tolvas o sistemas cerrados. Se exige iluminación encapsulada, IP6X, antideflagrante y con materiales resistenes a la acumulación.

Zona 21: Riesgo frecuente en operaciones como mezcla, molienda, envasado o transporte de polvos. Aquí se usan luminarias LED ATEX herméticas, con protección contra polvo y humedad, compatibles con limpieza a presión.

Zona 22: Riesgo ocasional. Se encuentra en plantas de envasado, laboratorios, salas auxiliares o almacenes logísticos. Las soluciones más habituales son luminarias IP66, luces para talleres industriales, focos para polvo fino o linternas ATEX para mantenimiento.

Criterios técnicos clave para elegir la luminaria ATEX correcta

Además de la clasificación ATEX, hay que considerar:

  • Temperatura ambiente: en procesos térmicos o frigoríficos se requieren luminarias para alta o baja temperatura.
  • Frecuencia de limpieza: sectores como alimentación o cosmética necesitan IP69K.
  • Altura y accesibilidad: mejor optar por LED duraderos con mínimo mantenimiento.
  • Tipo de sustancia: gas o polvo, cada uno con protección distinta (Ex db, Ex eb/ec, Ex tb/tc…)
  • Sistemas de control de iluminación.

Una elección errónea puede suponer desde una para técnica hasa un accidente grave.

Ejemplos prácticos por sector

  • En refinerías, se emplean proyectores ATEX de alta potencia y cuerpos anticorrosivos.
  • En plantas alimentarias, luminarias herméticas con sellado total contra polvos y humedad.
  • En talleres y logística, luminarias lineales IP66 y luminarias LED ATEX resistentes a impactos.
  • En cámaras frigoríficas con riesgo ATEX, soluciones IP69K que soportan limpieza con agua a presión.

Conclusión: no todas las luminarias industriales sirven para zonas ATEX

Comprender las diferencias entre las zonas 0, 1, 2, 20, 21 y 22 es fundamental para instalar un sistema de iluminación ATEX seguro y conforme a normativa. No se trata solo de cumplir, sino de proteger activos, procesos y personas.

Una buena iluminación para zonas ATEX empieza con un buen análisis técnico. Porque en estos entornos, la luz no solo alumbra: previene, protege y garantiza continuidad operativa.

IVÁN CID – Líder en Ingeniería e Innovación

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